Nota a Caro Tapia, cantautora de Castelar

Nota a Caro Tapia, cantautora de Castelar

Desde el 2012, Caro Tapia se dedica a la composición de canciones nutridas por las raíces latinoameriacanas. Oriunda de Castelar y cantautora, ha escr

La obra teatral ‘El viento escribe’ se presenta en Castelar
Sonrisas Solidarias convoca a participar de su misión de fin de año
La compañía deTeatro Ciego se presenta en el Oeste
PARALEIA se presenta en Old Rotten (Ituzaingó)

Desde el 2012, Caro Tapia se dedica a la composición de canciones nutridas por las raíces latinoameriacanas. Oriunda de Castelar y cantautora, ha escrito bellos poemas entre los cuales describe su recorrido por el canto, sus conexiones interiores, y otras sensaciones más.

Actualmente se encuentra de gira en México, formando parte del Festival Sonamos Latinoamérica (del 4 al 8 de septiembre) y está trabajando en un disco nuevo que llevará el nombre de ‘Serpiente’ y lanzaría para inicios del 2020. Desde La Ciudad nos encontramos con ella para hablar acerca de su carrera y sus proyectos.

¿Cómo te presentarías a vos misma como música?

Lo primero que en este momento me sale para definirme es que soy cantante, que la voz es lo que siempre me acercó a todo lo demás y hace ya bastantes años empecé a escribir mi música, podríamos decir soy compositora. Ya en un punto podría decir que es inescindible para mí el camino de la voz en la composición.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos de aprendizaje en la música?

Durante mi adolescencia formé parte de distintos coros. Allí fue donde di mis primeros pasos en la música. Uno de ellos se llamó ‘Inti Cuyén’. Fue una experiencia muy grata porque laburábamos a muchas voces. Se trataba de una experiencia colectiva y lo disfrutaba mucho porque había gente de todas las edades.
Al terminar la secundaria hice unas clases de canto, pero no me hallaba. Sentía que no avanzaba, me sentía limitada. Por otro lado, estaba muy convencida por una búsqueda personal muy fuerte de estudiar filosofía. Entonces me anoté en la UBA para hacer el CBC. Y si bien no me dediqué a la música fui encontrando espacios donde insertarme a estudiar. Ahí fue cuando con 19 años me encontré con una maestra súper importante que me enseñó el vínculo con el cuerpo y la voz. Eso para mi desbloqueó muchos espacios que yo tenía contenidos. Y me modificó de pies a cabeza.

¿Tu trayectoria como solista y cantautora cuándo dirías que empieza?

A todo esto, tenía mis pequeños proyectos musicales, una banda, un dúo y a la par seguía estudiando. En ese momento estudiaba 3 o 4 horas un libro de Aristóteles, que me quemaba el bocho, y paraba todo y me ponía a vocalizar, o a escribir poesía. Así empezó a suceder que de las poesías empecé a escribir canciones. Como una vía de escape para mí, no como una pretensión.
Por ese entonces, yo tocaba en casas abiertas en Capital con el dúo que tenía. El dúo se había disuelto, me llaman para invitarnos y les digo que ya no estaba más. Y me dicen ‘¿y no tenés otra cosa?’ ‘Tengo unas canciones…’ le digo yo, ‘ah bueno, vení a tocarlas’. Esto fue por el 2011 en una casa en Villa Pueyrredón. A partir de ahí empezaron a salir unas fechas de gente amiga, o ciclos de poesía.
Eso fue por mis 24, 25 años. Más tarde a los 26, 27 toqué en el Oeste y me encontré con un universo que no conocía. Conecté con la gente de la FLIA que organizó hasta hace poco las FLIA Oeste, con Casa Frida y más espacios.

Enganchaste una época de florecimiento de espacios culturales independientes en el Oeste.

Sí, me crié como artista en las casas abiertas. No puedo tener más gratitud a las personas que se dedicaron a abrir sus casas y sus corazones.
El universo de habitar las calles, las plazas, los espacios públicos y además abrir las casas, que es la inspiración de porque yo abrí esta también, empezó a generar una lógica de entramado comunitario que gestó también la emergencia de un montón de artistas nuevos que se dieron cuenta que había un espacio donde manifestarse. Y donde manifestarse con libertad, porque no tenías que llegar a ser no se quien para tocar en no se dónde.

Y ahí fue cuando decidiste abrir Casa Gorjeos.

Y Casa Gorjeos nace a partir de eso. De la experiencia de las casas Solar Casataller, Espacio Granola y Casa Frida. A partir de ver que mucha gente de mi generación estaba generando eso y que a mí me encantaba ir a habitarlo. Entonces, cuando pude, dije ‘yo quiero que en mi casa se respire lo mismo, quiero abrirle las puertas a personas que quieran tocar’. Quería devolver algo de todo lo que había recibido.

¿Seguiste estudiando filosofía?

Sí, terminé… (pausa). Bueno, en verdad me queda un final, pero son esas cositas que las trabajas en terapia (risas). Actualmente estoy encarando mi proyecto de tesis a partir de unas monografías que hice para otros seminarios. Va a enmarcarse en el canto, la percepción desde una perspectiva de análisis de la tecnicidad.

¿Qué despierta para vos la experiencia del canto, tanto sea en lo personal como en lo artístico?

A mí el canto me modificó mi manera de mirarme y de mirar el mundo. Siempre fue un vínculo muy importante con mi intuición. Con el tiempo descubrí el vínculo con el canto y el cuerpo y lo importante que es tener el cuerpo disponible para un canto genuino. Me pasa que cuando más exploro esos espacios, soy conciente de que el canto dice más verdades. Cuanto una voz canta la verdad sobre su cuerpo, tiene una energía y una emoción.
Para estar emanando eso es necesario estar en contacto continuo con el entrenamiento. Porque¡Mover el cuerpo mueve las emociones! Y las emociones se estancan en espacios corporales. Entonces, a veces tenemos ganas de explorarlo y a veces no.


Venís trabajando en la preparación de tu nuevo disco ‘Serpiente’. ¿Podrías describir cómo va a ser y en qué se va a diferenciar de los anteriores?

‘Serpiente’ lo vamos a grabar entre noviembre y diciembre. Ya tenemos todos los arreglos hechos y vamos a grabar en vivo la instrumentación. En el disco anterior, ‘Cuatro Estaciones’ no tenía muy claro como quería instrumentar mis temas, iba aprendiendo sobre la marcha.
Con ‘Serpiente’ siento que hay una maduración distinta en mi forma de concebir la música, que en discos anteriores. No quise dejar cosas de la grabación al azar y eso me pone contenta. Y no podría ser así, si no tendría a dos grosos al lado mío, como Juan Cravenna, que es mi compañero y violinista, y Javier Menichini, que es el guitarrista del grupo.

¿Por algo en particular ‘Serpiente’?

Sí. Primero porque es una palabra que apareció mucho en las últimas composiciones. Siempre aparece un héroe pisando o cortándole la cabeza a una serpiente en las mitologías patriarcales o religiosas, y una autora que me gusta mucho, Casilda Rodrigañez Bustos, plantea que la muerte de la serpiente es la instauración del patriarcado.
Además, si mirás el símbolo de la medicina, tiene la cruz en el medio y las dos serpientes que se entrelazan. Y esa es la misma simbolización que se utiliza para representar el ascenso a través de la columna de la energía vital que tenemos los seres vivientes.
Siento que cuando hacés un disco con una propuesta, en vos misma se van dando esos propios movimientos. Como que esa energía te toma y te empieza a generar cosas a vos. Y la idea es aceptar esa energía desde la serpiente para que trabaje en mí, para poder habitarla.

¿En qué va a consistir la gira que vas a hacer por México dentro de unos días?

Vamos a tocar a un festival que se llama ‘Sonamos Latinoamérica’. También voy a dar algunos talleres, una conferencia del Museo de antropología del D.F y voy a hacer un trabajo con mujeres que están en situación de vulnerabilidad, Me van a quedar unos días, así que seguro me voy a hacer alguna cosa chamánica, o quizás vaya al mar. No sé muy bien qué será todavía, pero sé que el viaje me va a llevar a donde me tenga que llevar.

¿Qué representan los viajes y los paisajes en tus composiciones?, ¿Los distintos lugares en los que tocaste, siendo que estuviste en varios pueblos y ciudades de Colombia y Argentina, sirvieron también como inspiración musical?

Yo creo que toda geografía te cambia. Te cambia hasta los parámetros de la percepción. Como que nunca sabés qué te va a generar un clima, una situación o una montaña. En un momento creí que no te modificaban nada, pero cuando empecé a viajar me di cuenta que te modifican todo. Por ejemplo, a mí el folclore argentino no me gustaba hasta que fui al norte y hoy mi música está permeada por el folclore argentino. Entonces, no sé en qué me depare México en este aspecto, pero estoy segura que algo me va a cambiar.

Formás parte del Colectivo Mujertrova, ¿Cómo lo conformás y cómo te identificás dentro del mismo?

De Mujertrova soy parte desde 2017. Ese año les había manifestado a las chicas mis ganas de participar y me invitaron a formar parte del colectivo. Es un movimiento hermoso, con mucho potencial de mujeres que estamos con la misma sintonía de componer, cantar y expresar.
El colectivo empezó en el 2013 y por cada año se hace un encuentro en el que se invitan 10 trovadoras nuevas de Argentina. Durante el encuentro anual compartimos tres días juntas en un hotel. Compartimos charlas y seminarios entre nosotras, nos damos clases, guitarreadas. Tratamos en esos tres días de ser un grupo de mujeres que está en constante actuar y compartir. Este año entran 9 cantautoras nuevas, que las elegimos por votación entre todas. La bienvenida la vamos a hacer en el Teatro Roma el 21 de septiembre, que va a ser el segundo día del Encuentro y cada una de ellas va a tocar un tema.

¿Lo componen músicas de distintos puntos del país?

Y de Latinoamérica. De Venezuela, ahora este año entra Martha Hoyos de Colombia. De Chile hay varias porque estamos muy hermanadas con las cantautoras de Chile, las violeteras sobre todo. El año que yo entré, entró una de Uruguay también. Siempre tratamos de que sea lo más diverso posible. El objetivo de Mujertrova es que haya por lo menos una representante de cada provincia de nuestro país, mínimo. Y hay compañeras de un montón de provincias.

¿Tenés más proyectos de cara a fin de año o a inicios del 2020?

Sí, el 17 de noviembre tocamos en el CAFF, el Club Atlético Fernandez Fierro, en Capital. Y hay algunas fechitas que estaré haciendo por el Oeste, que ya las diré por la página.

[huge_it_video_player id=”89″]

 

Por Julián Tagliaferro

COMMENTS

Si queres recibir noticias en tiempo real, mandanos un OK