A cuarenta años de la fundación de Abuelas: “aun nos faltan 400 nietos”

A cuarenta años de la fundación de Abuelas: “aun nos faltan 400 nietos”

“¿Te molesta que te tutee? “, le pregunto antes de comenzar la entrevista. “¡No, al contrario, sino parece que fuera vieja!”, me responde  Delia Giova

De nieto a nieta: ” recuperar tu identidad puede ser complejo, pero al final del camino solo vas a encontrar amor”
Abuelas encontró una nueva nieta, la N° 126
Teatro por la Identidad y Foro de jóvenes en Merlo

“¿Te molesta que te tutee? “, le pregunto antes de comenzar la entrevista. “¡No, al contrario, sino parece que fuera vieja!”, me responde  Delia Giovanola, que a sus 91 años derrocha lucidez y energía. Esta mujer tan simple y simpática es ni más ni menos que una de las doce fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. Una historia de lucha, pero sobre todo de amor.

Nació  el 16 de Febrero de 1926 en La Plata; fue docente, directora de escuela y bibliotecaria. Llevaba una vida “rutinaria”, como ella misma define, hasta que el 16 de  Octubre de 1976 las fuerzas represivas del gobierno de facto de Jorge Rafael Videla irrumpieron en la casa de su único hijo, Jorge Ogando, y se lo llevaron junto a su esposa Stella Montesano, embarazada de ocho meses. Virginia, la hija de tres años de la pareja, quedó durmiendo en la cuna. A partir de ese momento Delia Giovanola comienza una búsqueda ardua y dura, que la convirtió en uno de los principales referentes de derechos humanos en Argentina y el mundo.

 “Nos encontrábamos todos los jueves en Plaza de Mayo con otras madres. Yo llevaba a Virginia, que había quedado a mi cargo y ella jugaba con las palomas mientras nosotras tratábamos de recabar alguna información sobre nuestros hijos”. Como el gobierno había declarado Estado de Sitio, que impedía que más de tres personas se reunieran en un espacio público, la policía las expulsaba: “Nos decían que circulemos. La ironía es que ahí empezaron las rondas de los jueves, impulsadas por ellos”. De ahí en adelante, ininterrumpidamente y hasta el día de hoy, las madres hacen la ronda cada jueves en Plaza de Mayo, como símbolo de lucha y resistencia.

Al año siguiente comenzaron a juntarse las abuelas cuyas hijas o nueras habían sido secuestradas embarazadas. “Nos juntábamos en nuestras casas o en bares, pero siempre tomando muchos recaudos. Hablábamos en clave, por ejemplo las nenas éramos nosotras, o las flores eran los bebés”. Empezamos  a hacer habeas corpus de los nietos, a pedir ayuda en todo lados. Fue muy importante compartir nuestra historia con organismos de derechos humanos internacionales, porque nos brindaron apoyo y difusión. Y así decidimos fundar Abuelas de Plaza de Mayo, que al principio se llamó Abuelas argentinas con nietos nacidos en cautiverio. Éramos 12 abuelas, como los 12 apóstoles”, reflexiona. *

En 1978 Delia conoció a una mujer que fue compañera de celda de Stella, su nuera, en el centro clandestino conocido como El Pozo de Banfield. Ella le brindó un dato importante: Stella tuvo un varón llamado Martín.

Mientras la búsqueda de Martín y los otros nietos apropiados continuaba, Delia, sin imaginarlo, fue protagonista de una foto que recorrió el mundo: “En todos lados se leía Las Malvinas son argentinas. Entonces llegué a mi casa y escribí en una hoja: Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también. Fui a Plaza de Mayo alzando el papel y se me vinieron todos los fotógrafos extranjeros al humo”.  Esa foto es tapa del libro La lucha que la parió, escrito por su sobrina Silvia Villa.

Virginia, su nieta, comenzó a  acompañar activamente la lucha de Abuelas después de los 18 años, cuando empezó a militar en H.I.J.O.S. y a difundir la búsqueda de los nietos nacidos en cautiverio. Pero en el año 2011 tomó la decisión de quitarse la vida. Otro golpe durísimo para Delia.

Hasta que el 5 de Noviembre del 2015, tras 39 años de búsqueda, apareció el nieto 118: Martín. Delia cuenta que cuando le dijeron que habían encontrado a Martín se desplomó, no lo podía creer. Luego le avisaron que Martín estaba al teléfono y quería hablar con ella: “Salí volando como una libélula, así lo sentí. Hablamos de todo, porque él quería saber todo: quiénes era sus padres, a qué se dedicaban, qué les gustaba”.

Martín, que vive en el exterior,  viajó en cuanto pudo a Argentina para conocer a su abuela. “¿Cómo fue el encuentro?”, le pregunto. Y ahí me relata otra anécdota que la refleja tal cual es: “Habíamos quedado que Martín venía a mi casa directo del aeropuerto de Ezeiza. Calculamos que llegaría a las 9 de la mañana. Eran las 10, las 11, las 12 y Martín no llegaba. A las 2 de la tarde toca el timbre. Bajé del ascensor y lo vi del otro lado del vidrio del hall de entrada. No sabía qué hacer, qué decirle. Entonces, para romper el hielo, miré el reloj, le señalé la hora con cara de enojada y le hice señas de que se vaya. ¡La cara que puso! ¡Lo descoloqué! Enseguida me reí y fui a buscarlo. ¡A ver si todavía se iba!”, narra divertida y agrega: “La conexión entre nosotros fue inmediata; Martín vive afuera pero hablamos todos los días por teléfono y viene a visitarme. Siempre supo que era adoptado y los padres de crianza lo motivaron a que busque su identidad”.

Tres meses después de recuperar a Martín, Delia cumplió 90 años y quiso festejarlos disfrazada de libélula, para simbolizar aquel día que habló por primera vez con su nieto. “No encontré disfraz de libélula, pero sí de mariposa, con antenitas y todo. Después me hicieron una fiesta sorpresa en La Plata, en un lugar muy significativo para mí, que ahora es un restaurante pero hace mucho tiempo fue la casa de mi abuela. Cuando entré, vestida de mariposa, había una caja enorme  que todos me señalaban que abra. Pensé que era una heladera, pero cuando la empecé a abrir vi que  adentro estaba Martín, muerto de calor porque era Febrero. El mejor regalo del mundo”. Imposible no quererla.

El 21 de Noviembre se cumplen 40 años de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo. La conmemoración será en el CCK y la organización estará a cargo de los nietos recuperados.

“Todavía hay casi 400 nietos que no conocen su identidad”, señala Delia, que difunde la lucha de Abuelas pero, por sobre todo, defiende la alegría como una trinchera.

Por Daniela Yacub.

* Las otras once abuelas eran; Mirta Acuña de Baraválle,,Beatriz H.C. Aicardi de Neuhaus, María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena, Eva Márquez de Castillo Barrios, María Isabel Chorobik de Mariani,Clara Jurado, Leontina Puebla de Pérez, Raquel Radio de Marizcurrena, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez, Haydee Vallino de Lemos,Alicia Zubasnabar de De la Cuadra8

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