Internas palaciegas en el gobierno, provocan un papelón internacional con el caso Maldonado

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El Gobierno bloqueó el arribo de un grupo de expertos de las Naciones Unidas (ONU) que iba a investigar la desaparición de Santiago Maldonado, evaluar cómo actuaron el Poder Judicial y la Casa Rosada y sugerir ideas para impulsar la búsqueda del joven desaparecido” asegura Hugo Alconada Mon hoy en La Nación.  La nota recorre el derrotero que tanto la familia de Santiago como los funcionarios de la ONU padecieron frente a las idas y vueltas de un  gobierno absorbido por internas palaciegas y desplantes internacionales. La negativa a que la ONU investigue, pone al gobierno nacional al borde de la desobediencia internacional propio de los países con gobiernos autoritarios y antidemocraticos.

Mientras tanto, puertas adentro, la familia Maldonado vive otro desplante del Jefe de Gabinete con ribetes esquizofrenicos. Las marchas y contramarchas,  según Alconada, dejaron un tendal de reuniones y promesas incumplidas. La primera fue el martes 29 de agosto, cuando Santiago Maldonado llevaba cuatro semanas desaparecido y el ministro Garavano se reunió con su hermano Sergio en La Plata. La familia Maldonada, le entregó a Garavano un petitorio: Pidió la intervención de los expertos de la ONU, que aprobara la participación de los investigadores que trabajan con Coriolano en casos de violencia institucional y que el Estado ayudara con los gastos como querellante de la familia. Por ejemplo, con los pasajes aéreos entre Buenos Aires y Esquel.

Dos días después, hubo una segunda reunión en el Ministerio de Justicia, entre Sergio Mnaldonado y el gobierno. Esta vez, junto a Garavano estaba Avruj .  Incalcaterra (ONU) viajó desde Chile para analizar el despliegue de los expertos. Todos tenían presente que  la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ya en en 2011, había condenado a la Argentina por la desaparición de Iván Torres, en Chubut. En ese entonces, le impuso a la Argentina “garantías de no repetición”.

Ese jueves 31, los equipos de Garavano, la ONU y los Maldonado avanzaron con la letra chica del acuerdo en la sede del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD). Allí surgió el primer indicio de que algo andaba mal puertas adentro del Gobierno: el emisario de la Secretaría de Derechos Humanos pidió que en el borrador se mencionara esa dependencia por separado del ministerio, del que quería despegarse.

Al día siguiente, la cuarta reunión fue en la ex ESMA, cuando los Maldonado e Incalcaterra pensaron que cerrarían el acuerdo. Pero no fue así. Tras hacerlo esperar dos horas y media, Garavano recibió al representante de la Acnudh para comunicarle que debían retrasar la firma porque la Cancillería había planteado “dudas” sobre la inmunidad que el Estado debería darles a los expertos. Detrás del ministro, que no ocultaba su incomodidad, Avruj lo escuchaba sentado y sonriente, según reconstruyó LA NACION.

Garavano procuró restarle relevancia a esa demora. Afirmó que “el lunes” firmarían el acuerdo. Pero cosechó la inmediata corrección de un emisario de la Cancillería, que dijo que podría ser “el martes”, pero que no podía garantizarlo. Al enterarse, Sergio Maldonado enfureció e Incalcaterra se volvió a Chile.

El último encuentro fue, entonces, en la Casa Rosada. Y sólo comenzó cuando Patricia Bullrich salió de ese despacho. Participaron Peña; Incalcaterra; Avruj; el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete, Fulvio Pompeo, y, en teoría, Garavano. ¿Por qué “en teoría”? Porque la reunión se adelantó 30 minutos y el ministro llegó cuando ya se había decidido que no convocarían -al menos en el corto plazo- al grupo de expertos ni un observador internacional. Así, el Gobierno había convocado a Incalcaterra a Buenos Aires, por segunda vez, para desistir de lo que el propio Gobierno había acordado.

El ala del Gobierno que se opuso a ese acuerdo lo vivió como un triunfo.  (Marcos Peña), Sintió que le evitó a la Argentina un escarnio de proporciones mundiales. Pero terminó así, también, de dinamitar la relación con la familia Maldonado, que lo sintió como un nuevo manoseo e innecesario desplante”.  cierra la nota Alconada Mon, con evidente fastidio.

Fuente: La Nación

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