La película Roma: “Es una carta de amor a la mujer indígena mexicana “

La película Roma: “Es una carta de amor a la mujer indígena mexicana “

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Lo primero que pensó Yalitza Aparicio cuando recibió la propuesta formal para ser la protagonista de una importante película que se iba a rodar en la Ciudad de México era que todo se trataba de una gran estafa. Tenía toda la razón para desconfiar; en el cine no había mujeres como ella. “Yo, al menos en mis 26 años, no recordaba haber visto alguien siquiera parecido a mi gente en las pocas pantallas que había en el pueblo”, recuerda con gracia Yalitza por la bocina del teléfono. Por el contrario, las noticias sí estaban llenas de robos de jovencitas que se ajustaban perfectamente a su perfil.

La productora de la película ‘Roma’, el ambicioso e intimista proyecto del director galardonado con varios premios Oscar Alfonso Cuarón, tuvo que llenar la mesa del comedor de la casa de la familia Aparicio con papeles que certificaban que se trataba de un proyecto serio y real. Eran demasiados años de invisibilidad para que, de repente, una comunidad indígena de la zona de Oaxaca simplemente creyera que un importante director había escogido a una de sus muchachas, recién graduada de maestra de preescolar, para protagonizar su cinta.

El nombre de Alfonso Cuarón tampoco les servía de garantía, simplemente no sabían quién era. “Yo tuve que buscarlo por Internet para entender por qué todo el mundo parecía tan emocionado con tan solo nombrarlo”, le confesó Yalitza , quien después de mucho dudarlo decidió hacer el viaje a la Ciudad de México acompañada de su madre para descubrir que no solo había verdaderamente una gran producción a su espera, sino para darse cuenta de la relevancia de su personaje.

Yalitza fue elegida para interpretar a Cleo, el personaje protagónico de la cinta que recrea la vida de una niñera indígena que trabaja para una familia de clase media, que tiene cuatro hijos y que vive en la colonia Roma, en el México de los años 70. El personaje estaba inspirado en Libo, la nana real que el director Alfonso Cuarón tuvo durante su infancia y a quien quería reconocer después de tantos años de cuidado. Era su homenaje íntimo no solo a la mujer indígena que lo vio crecer sino a todo el matriarcado en el que fue criado, un emporio femenino que se desentraña muy bien en la cinta al quedar evidenciado que los hombres están siempre huyendo, abandonándolas a ellas y a sus hijos.

Efectivamente, sin sospecharlo, Yalitza con su rol de Cleo se había convertido en la figura emblema de una basta población pocas veces mirada por los medios, ínfimamente narrada en México y sí ampliamente ignorada por una sociedad en donde, como lo muestra la película, parece normal que haya personas que le sirvan a familias extrañas durante toda su vida.

Al aceptar el reto de protagonizar una película –aunque no tuviera idea de lo que era actuar y aunque nunca le hubieran dado un guión previo para entender los desenlaces de su personaje– esta joven indígena estaba inesperadamente representando a 2,3 millones de trabajadoras domésticas que se calcula hay en México, incluidas las 225,000 que solo trabajan en la capital, de las cuales, el 90% son mujeres indígenas que se han movido de zonas rurales a las ciudades para conseguir trabajo.

La película se encuentra disponible en Netflix

 

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