Más de doce espacios culturales independientes sin apoyo ni acompañamiento

Más de doce espacios culturales independientes sin apoyo ni acompañamiento

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De esas calles plagadas de cultura que componen el Municipio de Ituzaingó emergen espacios independientes, autogestivos, cooperativos, las formas varían, el objetivo es uno sólo: multiplicar las voces, generar nuevos nichos en donde dar a conocer la multiplicidad de espectáculos, artistas y disciplinas que se producen –a montones- en el oeste.

En la Capital Federal, la cuestión de espacios independientes está atravesada en la actualidad por los miedos – que parecieran más que fundados- en las clausuras, los cierres extrañamente “preventivos” y un fantasma bastante real que cercena las formas autogestivas de presentar la cultura.

Es pensando en esta situación que el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA) presentó en la Ciudad Autónoma un proyecto de ley para adaptar leyes obsoletas a una realidad cultural creciente, pujante y resistente.

Entonces volvemos a las calles de Ituzaingó y pensamos ¿Qué pasa en el resto de los Municipios? ¿Cuál es la situación de los vecinos del conurbano a la hora de producir o consumir cultura? ¿Cómo se plantean estas dinámicas entre la gestión municipal y los gestores y productores independientes?

En éste municipio más de 12 espacios culturales se esconden (desde la Escuela de Circo, pasando por Centros Culturales, espacios Teatrales, eventos puntuales pero que se repiten con periodicidad en el mismo sitio, Espacios Taller, Atelieres y la lista sigue) algunos más visibles, otros decididamente invisibilizados como parte de su extraña estrategia de marketing.

Hace unos años, el político Daniel Ivoskus sacó al mercado un libro titulado “Lo que no se dice no es”, una publicación sobre comunicación y marketing que parece haber hecho mella en algunos gestores culturales del under de Ituzaingó, consultados éstos por el Diario La Ciudad han respondido en algunos casos que “se decidió que es mejor no llegar a ese grado de exposición mediático…nos da un toque de miedo la exposición, porque nada de lo que hacemos acá está habilitado por la Municipalidad” mientras que otros, menos conversadores, simplemente nos alejaban con un “preferimos mantener este espacio en un círculo íntimo”.

 La comunicación sucede a través de Facebook, el boca en boca, los amigos de los amigos, todo suma, menos la exposición que alcance a oídos de la Municipalidad.

Silvina Lutterotti, coordinadora (facilitadora, en sus definición) de Minka nos decía que si bien el área cultural es solo una pata de un proyecto mucho más amplio que abarca educación, salud y hábitat, el encuadre como Sociedad Civil les ha dejado una autonomía que no se traduce en un miedo a la exposición sino más bien en un desafío del cómo manejar esa exposición para bien, sin perder las raíces de lo gestado ni la profunda convicción de sostenerse como autogestionados y “apulmonados”.

 Desde la Mala Madre, uno de sus integrantes nos decía “creo que es necesario que protejan los espacios culturales desde una regulación legal”. En relación a la concreción de redes, afirman que no se juntan con los demás espacios de la zona para comentar las problemáticas comunes pero que creen que deberían hacerlo.

¿Creen que la Municipalidad tiene en cuenta las necesidades e importancia de los Espacios Culturales Autogestivos? “definitivamente no”, es la respuesta unánime de todos los consultados que se animaron a hablar con el Diario La Ciudad, desde el anonimato que eligieron para decidir expresarse, la mayoría.

Nos acercamos hasta la Municipalidad y dialogamos con Carlos Tuero, Director de Cultura de Ituzaingó quien negó la relación conflictiva entre Municipio y Espacios/Gestores independientes: “Acá los casos que tuvimos – tuve contacto con 2 o 3 lugares nada más – era porque justamente gente vinculada con el arte se lanza a hacer cosas con amigos pero no tiene la menor idea de cómo encuadrarlo y después tienen inconvenientes con los mismos vecinos, empiezan los encontronazos, las diferencias y después vienen a ver como tienen que encuadrarse y yo a todos les digo lo mismo: lo primero que tienen que hacer es hablar con los vecinos, si el barrio no está integrado a lo que hacen ustedes… ver los intereses del barrio, hacer algo para ellos y segundo encuadrarlo como una empresa no va a redituar, si son unos cuantos encuádrenlo como una ONG, como Asociación Civil, como Atelier de Arte…”

La situación de tensión entre los espacios culturales y los vecinos viene de larga data y aun cuando no pareciera la mejor de las Políticas de Estado, ya hace tiempo y en diálogo con La Ciudad, los integrantes de la Mala Madre Teatro habían afirmado que a partir del diálogo con los vecinos de la sala había mejorado la comunicación e incluso la concurrencia en el espacio.

Asimismo, el funcionario agregó “El Municipio generalmente no interviene si no es que hay que un conflicto de vecinos, salvo que sea una empresa contaminante pero después no, incluso hubo intercambio con algunos espacios que ni siquiera estaban en la formalidad, intercambio de convocarlos a algo o incluso visitarlos alguna vez, los conocemos a todos. Que vamos a perseguirlos es un pre concepto incluso cultural, uno tiene que hacer cosas a escondidas, por ahí lo vinculan a los impuestos…no se”.

 Otro Espacio que había tenido conflictos en su funcionamiento por quejas de vecinos cercanos, lindantes e incluso de organizaciones de vecinos en pos de la seguridad fue Casa Bombay quien limitó sus actividades por un tiempo hasta que encontró la paz anhelada, también mediante la comunicación fluida con el vecindario.

 Continuando el diálogo con el Director de Cultura, consultamos qué tipo de acciones y gestiones se estaban desarrollando en torno al acompañamiento y sostenimiento de estos espacios: “Estamos hablando con Hacienda para ver  como metemos en la fiscal impositiva la posibilidad de que no paguen impuestos estos espacios, no está claro aún, pero a mí me parece que tiene que haber un marco mas general, no solamente lo económico. Por lo cual hasta que se resuelva hacemos eso: asociación civil que no paga impuestos, porque están exentos. Hay muchas cosas a resolver, no solo eso, por ejemplo, hace dos años estoy trabajando con el concejo deliberante que fui la semana pasada a ver si lo sacan de una vez por todas, una ordenanza para reglamentar el uso de los espacios públicos de los artistas callejeros, cada vez hay más, le pasa algo a algún chico en la calle y que se hace, quien se hace cargo. Entonces nosotros queremos darle una cobertura un seguro de responsabilidad civil, que lo pague la municipalidad, reglamentar el uso periódico de los espacios para que no sea la ley de la calle a ver quién lo usa primero, darles una contención, darle un seguimiento, un apoyo, porque es una realidad que nos superan. Están. Este proyecto es un proyecto mío de cuando yo fui concejal hace 4 años, todavía está en el Concejo Deliberante, no sé lo que pasa, ya fui a verlo mil veces, se debatió en comisión, en comisión, comisión, hasta que la semana pasada fui y dije: ‘muchachos, déjense de joder, siéntense, si hay diferencia con algún punto vengo y lo charlamos pero hay que sacarlo o sacarlo, así que parece que lo van a mover’.”

 Consultado por futuras gestiones para la formación de redes que unificaran acciones de gobierno con actividades independientes, Tuero recordó una situación fallida en la que intentó hacerlo: “Saqué una ordenanza para hacer un registro de artistas y espacios y vinieron muy pocos, dos o tres espacios y el resto artistas independientes, chicos que en ocasiones fuimos contratando  individualmente.”

 El estado de situación está planteado: la cultura independiente luchando para caminar a paso firme, la gestión municipal prometiendo continuar el seguimiento del proyecto que el HCD aún retiene en sus cajones y establecer lineamientos que amparen desde la cuestión fiscal impositiva a la cultura de Ituzaingó.

Mientras tanto, hacemos apuestas pensando en donde debería estar el foco de los próximos pasos ¿Tender redes entre los gestores? ¿Espacios de debate y reflexión de la problemática actual para los hacedores de cultura autogestivos? ¿Contacto más frecuente con el Estado Municipal?

 Por Ludmila Báez

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