El nuevo “indulto” de la Corte dejará libres a más de 800 genocidas

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Se parece bastante a los indultos del ex presidente Carlos Menem”, respondió ayer el premio nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel, cuando le preguntaron sobre el vergonzoso fallo de la Corte Suprema que beneficia a los genocidas de la última dictadura con el 2 x 1 en el cómputo de la pena. Tiene razón. Los decretos de Menem esta vez no hicieron falta. La nueva mayoría automática de la Corte (Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti)  encontró un artilugio legal para buscar el mismo resultado: La libertad de centenares de genocidas que aguardaban en prisión sus respectivas sentencias condenatorias.

El primer indulto

Tres meses después de asumir la presidencia, en octubre de 1989 Carlos Menem, anunciaba en una conferencia de prensa que había firmado cuatro decretos. Se trataba nada más y nada menos de los primeros decretos donde indultaban a los responsables del golpe militar que desde 1976 a 1983 secuestraron, torturaron, desaparecieron, y se apropiaron no solo de bienes materiales sino, además, de los niños de los detenidos-desaparecidos, muchos de ellos nacidos en cautiverio.

Entre los beneficiados por los indultos se encontraban los jefes militares procesados que no habían sido favorecidos por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, promulgadas durante la presidencia de Ricardo Alfonsín en 1986 y 1987; a los carapintadas que se habían alzado para pedir mayor impunidad durante el gobierno de Alfonsín; a los ex miembros de la Junta militar condenados por sus responsabilidades políticas y crímenes militares en la aventura de las islas Malvinas: teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, almirante Jorge Isaac Anaya y brigadier general Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo.

A fines de diciembre de 1990, pocos días después de un nuevo alzamiento carapintada, Menem firmaba seis nuevos decretos que indultaba a los ex miembros de las Juntas de Comandantes condenados en el Juicio a las Juntas de 1985: Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Orlando Ramón Agosti, Roberto Viola, y Armando Lambruschini.

Según el decreto N°1003 de octubre de 1989 los fundamentos de esta decisión que tomó el Poder Ejecutivo buscaban “la reconciliación, el mutuo perdón y la unión nacional”. 

La situación hoy de los juicios de lesa humanidad y el nuevo indulto

Luego de una década de avances en el castigo a los culpables del genocidio más atroz que sufriera nuestro País en su historia, la Argentina se convirtió en un ejemplo en el mundo para aquellos países que aun buscan verdad y justicia ante hechos caracterizados como de lesa humanidad.

De acuerdo al informe oficial de la procuradoría de crímenes de lesa humanidad, al 30 de junio de 2016 se registran un total de 539 causas en las que son actualmente o fueron alguna vez investigados 2436 imputados.

Las sentencias dictadas durante 2016 fueron 9,  sobre un promedio de 20 por año que se registraron en los últimos 6.

De los 2436 imputados, 1056 están hoy detenidos y 937 esperan su sentencia en libertad.  los imputados que se encuentran detenidos, hay 568 (54%) están alojados en unidades pertenecientes al servicio penitenciario y 462 (44%) se encuentran con arresto domiciliario.

De los 1056 genocidas detenidos, la mayoría recibieron penas menores a 25 años y que por el tiempo que pasaron en prisión sin condena firme, son los que pueden ser alcanzados por el nuevo “indulto”.

Hay, incluso, más de 120 militares que siguen en prisión preventiva desde hace más de diez años.

Los condenados a reclusión perpetua cumplen en general 25 años en prisión, porque esa era la pena máxima efectiva en el momento en que se cometieron los delitos (actualmente se extiende a 35 años), pero podrían alcanzar la libertad condicional a los 20 años.

El nuevo “indulto” anunciado ayer por la Corte, cambia radicalmente este escenario de verdad y justicia. El daño a una política de Estado que logró el consenso mayoritario de todos los argentinos (especialmente al conmemorarse los 30 años del golpe en 2006), es irreparable.

En 1989, cuando Menem indulta y de acuerdo a encuestas de la época, El 75% de los argentinos, se oponían a los indultos. Multitudinarias movilizaciones se extendieron en todo el país, y desde Plaza de Mayo marcharon cientos de miles de personas en repudio a los indultos. Una bandera que habrá que recuperar y hacerla flamear en lo más alto.

Por el Dr. Sebastian Sanguinetti

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