Pandemia: disminuyen controles cardiológicos por miedo al contagio del COVID-19

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La disminución en las consultas médicas y en la asistencia de pacientes con síntomas de enfermedad cardiovascular a las guardias hospitalarias, así como una reducción importante en la realización de estudios, tanto diagnósticos como terapéuticos, durante la cuarentena, podría producir un aumento en la mortalidad y en las secuelas propias del infarto, del ACV y de la insuficiencia cardíaca, por citar las condiciones más prevalentes.

Esta preocupación la expresaron en conjunto la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI), cuyos especialistas están de acuerdo en que las medidas de aislamiento social obligatorio han resultado efectivas. Sin embargo, la falta de control de la enfermedad cardiovascular (ECV) a partir de los temores que evidencian los pacientes al momento de tener que realizar la consulta o concurrir a un centro de salud, sin lugar a dudas tendrá un impacto negativo.

La falta de control y de realización de estudios es un hecho grave que no debe ser minimizado: las personas con o sin enfermedad cardiovascular conocida o con factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, obesidad y sedentarismo deben ser responsables y comunicar los síntomas a sus médicos.”, sostiene el Dr. José Luis Navarro Estrada, presidente de la SAC.

Para el Dr. Diego Grinfeld, presidente del CACI, la disminución en la cantidad de estudios es de por sí elocuente: “una encuesta realizada por nuestra institución sobre 58 centros de hemodinamia arrojó que en la segunda quincena de marzo de este año se realizó prácticamente solo un tercio de los procedimientos por cateterismo (tanto diagnósticos como terapéuticos) de los llevados a cabo en los primeros 15 días (110 vs. 301)”.

Entre el 20 de marzo y el 30 de abril de este año, respecto del mismo período de 2019, se atendió un 28% menos de infartos en los centros hospitalarios, según reportes de 30 centros que realizan angioplastias coronarias las 24 horas los 7 días de la semana, que participan del relevamiento mundial ‘Stent-Save a Life’, del que forma parte la Argentina.

“En líneas generales, vemos una reducción de las consultas por infarto del orden del 60 por ciento, lo que significa que 6 de cada 10 personas cursan el infarto en la casa, lo cual es muy peligroso ya que 1 de cada 2 individuos con infarto no tratado fallece; incluso quienes sobreviven al infarto, muy probablemente, en el futuro tengan complicaciones como insuficiencia cardíaca o arritmias y una mala calidad de vida”, completó el Dr. Grinfeld.

Asimismo, un trabajo de investigadores argentinos, publicado recientemente en la revista Medicina, mostró, entre otras conclusiones, que, de mantenerse este menor control de los factores de riesgo cardiovascular de abril a octubre de 2020, podrían producirse hasta 10.500 nuevos casos prevenibles de enfermedad cardiovascular.

En cuanto a la mortalidad cardiovascular, tomando el escenario de menor control, prevención y manejo, se podría estar enfrentando un escenario del 10 al 15% de incremento en el mismo período, lo que representaría un aumento de entre 6 mil y 9 mil muertes evitables.

Según las últimas cifras disponibles del Ministerio de Salud de la Nación, en 2018 fallecieron 95.676 argentinos por afecciones cardiovasculares, (tabuladas como enfermedades del sistema circulatorio), entre las que se encuentran la enfermedad coronaria, el ACV, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad circulatoria de los miembros inferiores. Este valor representa en promedio más de 260 muertes por día en nuestro país atribuibles a este grupo de enfermedades cardiovasculares.

Con respecto a la resistencia de concurrir a un hospital por miedo al contagio, el Dr. Lorenzatti afirma que “todos los hospitales y centros médicos del país están preparados para seguir recibiendo pacientes siguiendo estrictos protocolos tendientes a minimizar el riesgo de contagio y propagación del virus, incluso existen centros específicos para los casos sospechosos de Covid-19. Sin embargo, la gente prefiere quedarse en su casa y, en muchos casos, acude a la consulta cuando el cuadro del infarto ya está muy avanzado”.

 “Otro aspecto que nos interesa destacar es la importancia de la adherencia a los tratamientos médicos que muchos pacientes ya tienen indicados; deben seguir tomando sus medicaciones y respetando al máximo posible las conductas alimenticias y de actividad física que su médico les haya recomendado”, insistió el Dr. Navarro Estrada.

Entre los síntomas que sin lugar a dudas ameritan la consulta urgente con el sistema de salud, los especialistas destacan dolor en el pecho, en el brazo, en la mandíbula, falta de aire repentina, desmayos y otros síntomas propios del ACV o de trastornos neurológicos como confusión y problemas para hablar o comprender, dificultad visual, dolor de cabeza intenso sin causa conocida y entumecimiento o debilidad en la cara, un brazo o una pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.

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