Riesgos en la salud: 8 de cada 10 argentinos se automedica

Riesgos en la salud: 8 de cada 10 argentinos se automedica

La automedicación es un fenómeno que ha ido creciendo en Argentina y el mundo entero, que puede conllevar a graves riesgos para la salud, lo cual se a

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La automedicación es un fenómeno que ha ido creciendo en Argentina y el mundo entero, que puede conllevar a graves riesgos para la salud, lo cual se agrava si tomamos en consideración que 8 de cada 10 argentinos mayores de 18 años no consultan a ningún profesional médico antes de consumir fármacos, según rebeló el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos.

Este dato difundido en medios digitales, es sólo parte de las alarmantes estadísticas que muestran que esta práctica se ha ido convirtiendo en algo cotidiano y habitual en la mayoría de los hogares.

El 5 % termina hospitalizado, lo que equivale a 162.000 pacientes hospitalizados cada año en Argentina“, a un promedio de 443 cada jornada, según un informe comentado por Marcelo Peretta, a cargo del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, publicó Diario Popular.

La automedicación es la administración de un medicamento, pero también hierbas y remedios caseros, por iniciativa propia o por consejo de otra persona, sin ninguna intervención por parte del médico o especialista de la salud. 

Los peligros más frecuentes de la medicación se resumen en:

  • Aparición de toxicidad en forma de efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.
  • Dependencia o adicción.
  • Interacciones con otros medicamentos. La asociación de medicamentos puede ser peligrosa.
  • Falta de efectividad por no estar indicados en esa enfermedad, dosis inadecuada o tiempo de administración incorrecto. Esto es especialmente preocupante con los antibióticos de los que se tiende a abusar en casos no indicados (por ejemplo una gripe), creándose mecanismos de resistencia del organismo frente a bacterias habitualmente sensibles.
  • Pueden enmascarar o alterar otra enfermedad dificultando el diagnóstico o facilitando un diagnóstico erróneo. Por ejemplo, el uso habitual de corticoides tópicos en problemas cutáneos en los que no está indicado.
  • Otro dato relevante a señalar es que el consumo de fármacos por cuenta propia aumenta con la edad, con los peligros que entraña la mayor interacción y la sobredosis.
  • Existe un grupo de fármacos como son los antibióticos, los antiinflamatorios y los analgésicos donde existe un consumo importante y en muchas ocasiones sin una indicación adecuada.

 Por eso hay que tomar en cuenta las siguientes consideraciones, que en ocasiones ignoramos:

  • No hay que buscar mejoramientos mágicos para el cansancio, con la toma de aspirina más cafeína, sin evaluar características, actividades, tiempo de descanso del individuo. Riesgo de desencadenar enfermedades gástricas.
  • Los efectos del abuso de antibióticos genera la eliminan no sólo a las bacterias dañinas, sino también a las bacterias propias del organismo, que nos protegen. Las bacterias son organismos vivos y luchan por sobrevivir, y para ello se hacen resistentes a los antibióticos. Mientras más medicamentos tome una persona, más resistentes se harán las bacterias. Los antibióticos no tienen ningún efecto positivo cuando la enfermedad es de origen viral, como el resfrío común o algunas gripes.
  • Procesos de gravedad clínica que quedan enmascarados por la administración de productos “populares” sin control médico.
  • Tranquilizantes y productos ansiolíticos que administrados sin supervisión médica producen bajo rendimiento intelectual y deterioro de la capacidad de atención (accidentes laborales, problemática de autoestima).

 Sin embargo, algunas fuentes especializadas señalan que en determinadas enfermedades banales o problemas menores como el dolor leve por un traumatismo, la fiebre por un cuadro catarral, la acidez de estómago puntual, un resfriado, etc., la automedicación puede ser conveniente durante un tiempo limitado. De hecho, existen medicamentos que no precisan de receta médica y se pueden adquirir para este fin.

Pero no hay que confundirse, el hecho de que un medicamento no precise receta no significa que sea inocuo, pues puede resultar perjudicial en determinadas circunstancias.

Respecto a fármacos que requieren receta médica y que, por tanto, precisan que un médico los prescriba, se desaconseja su consumo por cuenta propia. Los antibióticos no se deben tomar nunca por iniciativa propia y sin la supervisión de un médico.

 Fuentes: salud.mapfre.es – crecerjuntos.com.ar

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