Ruffo, el dueño de la historia del GEI

Ruffo, el dueño de la historia del GEI

Ituzaingó hizo pie en Campana y se trajo los tres puntos
El Verde no levanta y se hunde en la tabla
El GEI aplastó a Banco Hipotecario y sigue su racha ganadora.

Rodolfo “Pichi” Ruffo, es la memoria viviente del único club de rugby que existe en  Ituzaingó, Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó (GEI). Sin Pichi, como lo conocen todos en el club, sería imposible recordar los comienzos de la institución que representa al municipio en la tercera división del rugby nacional.

Ruffo, de 74 años, tiene una altura que lo identifica y un pelo que se rehúsa a volverse blanco, fue jugador del GEI desde sus 15 años. Al comenzar la charla con Rodolfo el comentó: “Hoy en día arrancar a la edad que arranqué yo no es común, es un poco tarde. Los más chicos del club tienen cuatro o cinco años, es muy lindo verlos”. Pero en ese entonces, 1956, todo era diferente a lo que hoy se conoce como club, hasta la cancha, ya que los partidos se jugaban en los predios del colegio Salvador, cancha que se dejó de utilizar en 1959.

El GEI, vestía una camiseta gris con una sola franja azul horizontal, hasta que el ayudante del entrenador, Luis San Juan, propuso agregarle una franja blanca y multiplicarlas por toda la camiseta, para lograr darle vida a la vestimenta que los chicos defendían en cada partido. Hoy, si caminás por Ituzaingó, podés encontrarte con hombres y mujeres que portan estos colores con orgullo, que tanto representan al club.

Ruffo habló sobre una de las primeras copas en la que participó el GEI, esto fue en 1957, año en el cual se realizó la primera Copa en el Torneo del Oeste, los equipos que participaron fueron: Padua Rugby Club, Los Matreros, Atahualpa, Deportiva Francesa y finalmente, el club GEI. Esta primera edición la ganó Atahualpa y nuestro club quedó en el segundo lugar. El GEI tenía pocos años de vida pero los resultados iban en ascenso con el transcurso de los años.

La segunda edición, organizada por Los Matreros, fue en el año 1958 y el GEI terminó tercero. La última vez que se disputó ue en el año 1959 organizada por Atahualpa, año en el que el club que representa a Ituzaingó se consagró campeón. Esta copa se encuentra actualmente en la “Casita de los veteranos”, en las canchas del club, ubicadas en Grecia 2640, entre Almagro y Portugal. Dicha “casita” fue remodelada en febrero del 2015, por los mismos veteranos,que le dan uso en diferentes reuniones tanto para recodar lo vivido como para interiorizarse en la actualidad del club.

Para seguir un poco con la historia contada por el hombre que la vivió, el GEI jugó en 1960 por primera vez el Seven de D.A.O.M. y, también, participó en el Seven de Primera división en las canchas del C.A.S.I. Este último lo jugó con un equipo juvenil que le ganó el primer partido a Old Georgian, un equipo de primera división de Quilmes.
“La felicidad era enorme. Imagínense juveniles contra hombres de primera y ganarles”, recordó Ruffo.

Pichi” Ruffo, a sus jóvenes 19 años, dejó de ser el ocho del club para iniciarse como entrenador de la 4ta división, equipo con el cual desde el primer año disfrutaron de ganar todos los partidos y un Seven. Recién al segundo año perdieron su primer encuentro, es casi imposible de pensar que en la actualidad un equipo esté tanto tiempo sin
perder. “El 3 de mayo de 1987, este equipo le ganó al Club Argentino de Rugby, 116 a 0, insólito para unos jugadores que tenían entre 15 y 18 años”, expresó Rodolfo, con una sonrisa en su cara que refleja la felicidad de haber sido parte.

A su vez, este hombre, que hoy tiene su estudio decorado con banderines, gorras, placas, cuadros, y muchísimas fotos que marcan su pertenencia con el GEI. Mientras se desempeñaba como entrenador, participó de la inauguración del Banco Provincia ubicado en el barrio más arbolado de la Zona Oeste, Ituzaingó. De lunes a viernes, de nueve a tres de la tarde se lo veía vestido de traje, en el banco más conocido del barrio. Pero, cuando el sol comenzaba a esconderse, este jefe de departamento, se sacaba la corbata para agarrar su tan querida ropa de entrenador: jogging
y camiseta del club. Ruffo, aún hoy, que ya no es ni jugador, ni contador, ni entrenador y que incluso llegó a ser Vicepresidente del club, sigue trabajando en la comisión directiva del GEI. Pero lo más importante es que mantiene el cariño por el club y por la camiseta que tanto le dio.

En su escritorio, Ruffo, deja a la vista de las personas que lo visitan más de seis placas de reconocimiento que recibió por todos sus años dentro del GEI. Desde el Municipio hasta sus compañeros veteranos, ex jugadores y jugadoras suyas, le expresaron su cariño con algún cuadro o placa. También, sus compañeros dentro de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) con los cuales compartió 18 años de trabajo, le regalaron una corbata como reconocimiento de su labor.

Para el GEI, Ruffo es más que importante y lo deja en claro con cada placa que le otorgan. Pero no sólo es importante para el club, sino también para el Municipio, ya que el club es parte de él. Este hombre que sabe ser padre, entrenador, profesional y abuelo de siete niños, cuenta con el orgullo de ser parte de la historia de Ituzaingó.
Para destacar En 1985 aparece un hecho insólito, en una revista llamada “Rugby especial”, un grupo de chicas con la camiseta del club Alumni desafiaban a algún equipo de mujeres que se animará a disfrutar de este deporte. Así
fue que Ruffo armó un equipo femenino del GEI, dentro del cual tiene el orgullo de contar que participaban tres de sus cuatro hijas. Fue de este modo que se jugó el primer match femenino de rugby en Argentina.

Actualmente, las “Vikingas”, como se hacen llamar, siguen representando al club con mucho compromiso, tanto es así que en 2013 salieron campeonas de la categoría superior del torneo de rugby femenino de la URBA. Un orgullo más para el club, para Ituzaingó y para Ruffo que las vio nacer.
Anécdota:  Después de jugar en el predio del colegio Salvador, se mudaron en 1960 a unas tierras ubicadas en el Barrio Seré. Pero lo peculiar de ello es que el terreno tenía las medidas justas de una cancha de rugby, no había ni
vestuarios, ni tribunas. Mediante un acuerdo con el vecino del terreno lindero, se construyeron los vestuarios en el fondo de su casa, quien más tarde se convertiría en el “canchero”.
La entrada a la cancha, por lo tanto, se producía directamente del vestuario o parque del vecino al ingoal. Un detalle para destacar es que las haches estaban hechas con poste de palmeras.

Ruffo comentó, “El primer día de entrenamiento consistió en lograr poner en condiciones el terreno. Un día vinieron a habilitar la cancha la gente de Canchas y Colores de la UAR, logramos la habilitación, pero la verdad es que no sabemos si nos aprobaron de lástima o porque no se dieron cuenta que los mingitorios del vestuario estaban conectados directamente a la tierra. Los habíamos puesto solo porque sabíamos que ellos iban a venir”.
El GEI como club deportivo El club cuenta con dos canchas iluminadas y habilitadas de rugby, tres canchas de tenis,
una cancha de pelota paleta techada. Cancha de fútbol 5, pileta cubierta y un estadio de usos múltiples techado con tribunas con capacidad para 4.000 personas.

Los vecinos de Ituzaingó pueden realizar estos deportes: Tenis, pelota paleta, esgrima, hockey, rugby (femenino y masculino), iniciación deportiva, escuela de fútbol 5, natación, taekwondo, yudo, básquet y vóley.
A su vez, cuenta con colonia de vacaciones de invierno y verano.
Por Ailin Schernetzki

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