¿Sabes cuidarte del cáncer de piel? Mitos y verdades en la exposición al sol

¿Sabes cuidarte del cáncer de piel? Mitos y verdades en la exposición al sol

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A través de una campaña nacional de Prevención de Cáncer de Piel, la Sociedad Argentina de Dermatología aclaró algunas importantes dudas que tienden a confundir sobre el límite saludable entre el disfrute o exposición excesiva al sol, lo que podría traer serias consecuencias en la piel.

Por esta razón, enumeró algunos mitos y verdades que ayudan a despejar todo tipo de dudas.

¿El sol en exceso puede provocar cáncer de piel? ¡Verdadero! La exposición crónica  o las exposiciones agudas con quemaduras pueden causarlo años o décadas después.

¿El bronceado protege la piel del sol? ¡Falso! El bronceado se produce después de que el sol dañó la piel. El color de piel propio de las razas de piel más oscuras es más efectivo. Muchas personas que tienen cáncer de piel han vivido muchos años al sol y supuestamente tenían la piel “curtida”. Lamentablemente no es así.

¿Se debe cambiar el factor de protección a medida que la piel se tuesta? ¡Falso! La protección tiene que ser siempre la misma. El objetivo es tomar un bronceado muy leve. Bronceado intenso es sinónimo de daño.

¿Las quemaduras solares durante la infancia y adolescencia aumentan el riesgo de padecer melanoma maligno? ¡Verdadero! Después de una quemadura solar la piel necesita unos quince días para curar las ampollas y meses para volver a exponer la zona sin volver a irritarse. Pueden además dejar manchas parduscas que parecen pecas, pero no se van, como testigo de la quemadura. Pero el daño ocasionado puede manifestarse muchos años después. Por eso evitarlas  es de enorme importancia en la prevención.

¿Los chicos tienen que cuidarse más que los adultos? ¡Falso! A cualquier edad el sol provoca daño sobre la piel. En general, los consejos de foto- protección son iguales a cualquier edad. En los menores de dos años hay que utilizar cremas protectoras sólo en pequeñas áreas y en los menores de 6 meses no hay que usarlos.

¿Las camas solares pueden provocar cáncer de piel? ¡Verdadero! El bronceado provocado por los rayos ultravioletas que emiten las camas solares pueden causarlo. Los usuarios de este método tienen riesgo bastante aumentado.

¿Las cremas autobronceantes no son dañinas? ¡Verdadero! Son productos que producen un cambio en la capa superficial de la piel que da apariencia de bronceado. Pero no lo es ni representa ningún riesgo. Y por eso tampoco otorga esa mínima protección contra el enrojecimiento que da el bronceado (equivalente a un factor de protección 2-4)

¿En los días nublados no hace falta protegerse? ¡Falso! Algunos rayos ultravioletas tienen energía suficiente para atravesar las nubes y tener efecto sobre la piel. Por eso no hay que descuidarse los días nublados o con resolana.

¿Es necesario tomar mucho sol para producir vitamina D? ¡Falso! Los rayos ultravioletas B activan la vitamina D de la piel a su forma activa. Se necesita una cantidad mínima de sol (depende de las latitudes) en un área chica del cuerpo (cara y manos) para obtener este efecto. El resto de la vitamina D se adquiere mediante alimentos. Las personas mayores, que suelen estar poco al sol y que tienen un mayor requerimiento diario de esta vitamina pueden adquirirla ingiriéndola sin necesidad de exposiciones que son dañinas para su salud.

Otras aclaraciones:

  • Los menores de un año deben estar a la sombra con ropa liviana y sombrero, evitando el sol directo y tomando abundante cantidad de líquido para no deshidratarse.
  • A partir de los 6 meses de vida pueden utilizarse protectores solares.
  • No hay razón para disminuir los cuidados frente al sol al adquirir mayor edad.
  • Si bien normalmente la piel y los lunares toman un color un poco más oscuro durante el embarazo y la lactancia, no hay que confiarse: los cambios pueden indicar un riesgo.
  • Algunos fármacos (diuréticos, anti-inflamatorios, antibióticos, medicamentos para trastornos cardíacos, etc.) pueden aumentar el efecto del sol sobre la piel.
  • Personas que han recibido trasplantes de órganos o quienes han realizado quimioterapia o radioterapia deben cuidar particularmente su piel del sol.
  • Conocer la propia piel y revisarla en forma periódica. Si encontramos manchas nuevas o que se hayan modificado, consultar al dermatólogo.

 

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