Síntomas conocidos de una fórmula inalterable

Síntomas conocidos de una fórmula inalterable

Deportivo Morón inició la temporada con un empate en Santiago del Estero, apostando a la continuidad del modelo futbolístico pese a los cambios de int

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Deportivo Morón inició la temporada con un empate en Santiago del Estero, apostando a la continuidad del modelo futbolístico pese a los cambios de intérpretes

La visita del ‘Gallo’ al estadio Alfredo Terrera marcó el debut del conjunto dirigido por Walter Otta en un nuevo ejercicio de la Primera B Nacional, y dejó en claro que, pese a los nuevos nombres, las intenciones del entrenador continúan por el mismo sendero.

A partir de un sistema de juego similar al de la pasada temporada y con pretensiones parecidas en cuanto a la tenencia de la pelota y a la utilización de espacios para el desequilibrio individual, Deportivo Morón construyó un actuación convincente en líneas generales, aunque careció de profundidad y terminó pagándolo caro.

Los problemas para explotar ofensivamente todo lo bueno que el equipo genera en el traslado del balón, volvieron a aparecer en esta nueva versión albirroja y el entrenador tendrá que trabajar mucho en un aspecto que le trajo dolores de cabeza innecesarios en el pasado. Esto no es novedad. Incluso mientras gestionaba el ascenso a la B Nacional, debió sufrir más de la cuenta por mantener con vida al rival tras dominarlo ampliamente. Y el duelo ante Central Córdoba no fue la excepción.

El partido se disputó en su gran mayoría, en los espacios y al ritmo que propuso el conjunto bonaerense. Sin embargo y aún cuando el ‘Gallo’ dispuso de un par de situaciones muy claras para convertir, nunca reflejó en el área rival el manejo de los tiempos que propuso su interesante mediocampo. Curiosamente la línea con mayor cantidad de apellidos novedosos, fue la que mejor funcionó. El criterio posicional de Nizzo, la dinámica de González y el talento de Román Martínez -cuya jerarquía individual excede a la categoría aún a media máquina-, conjugaron un funcionamiento que eximió a la defensa de apuros y supo construir juego para los de arriba.

La defensa no sufrió sobresaltos a excepción del tramo final del partido, cuando el ‘Ferroviario’ empujado por la euforia de su gente tras el empate -una jugada aislada donde Javier Rossi demostró todo su oportunismo y Salvá dejó alguna duda en su salida-, estuvo a punto de llevarse el triunfo ante una confusa jugada que terminó con el uruguayo Sebastián Martínez rechazando sobre la línea de gol. El ritmo de juego propuesto por la línea media favoreció el orden defensivo y le quitó espacios para la creación al equipo local.

En contrapartida lo peor del equipo se observó en el ataque. Pardo no despega de su imagen desordenada y discontinua. Ilusiona pero no concreta. Lejos está de reemplazar con eficacia a Guzmán en situación de desequilibrio. Y Diego Cháves necesitará tiempo para encontrar su mejor forma y constituirse en el delantero que necesita el equipa para asociarse a Román y a Ramirez, claramente los dos jugadores de mayor peso futbolístico de Morón.

La otra duda apareció en el arco. Salvá no mostró la solvencia ni la seguridad de Milton Álvarez. No estuvo fino en la salida en el gol rival y pudo ser responsable de la derrota sobre el final del partido. Tuvo poco trabajo pero quedó en evidencia. Y un arquero normalmente se nota cuando es determinante con su participación para sostener un resultado o cuando no entrega garantías suficientes.

En líneas generales Morón concretó un debut aceptable. Un aprobado que deberá convertirse en un punto de partida para aplicar mejoras en el ataque y transformar la solidez en eficacia. Sin embargo el material permite ilusionarse con una buena campaña. Habrá que observar el crecimiento de la idea para trasladar al resultado los momentos de dominio y no relegar puntos decisivos en los cálculos finales. El tiempo tendrá la palabra final.

Por Nicolas Di Pasqua

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