Una baldosa en homenaje a María Cecilia Almada, una militante desaparecida

Una baldosa en homenaje a María Cecilia Almada, una militante desaparecida

El  pasado sábado 11 de Noviembre, se colocó en el barrio Carlos Gardel una baldosa conmemorativa en homenaje a María Cecilia Almada, detenida desapar

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El  pasado sábado 11 de Noviembre, se colocó en el barrio Carlos Gardel una baldosa conmemorativa en homenaje a María Cecilia Almada, detenida desaparecida en la última dictadura militar. La organización estuvo a cargo de Jóvenes por la Memoria.

María Cecilia Almada fue secuestrada el 16 de Octubre de 1976 y trasladada al centro clandestino “Mansión Seré”; una vieja casona estilo europeo de dos plantas ubicada entre las localidades de Ituzaingó y Castelar. Allí compartió cautiverio durante un mes con su hija Susana Ávalos, que en ese entonces tenía 18 años. Susana pudo sobrevivir, pero su madre fue trasladada al centro clandestino “El Vesubio” y nunca más se supo de ella.

María Cecilia era militante peronista y vivía en el barrio Pujadas, lindante a la Villa Carlos Gardel, en la localidad de Morón. Por eso se eligió ese lugar para colocar la baldosa.

Las “baldosas por la memoria” surgen en el año 2006 por iniciativa de la organización Barrios por Memoria y Justicia, integrada por distintas comisiones de grupos vecinales de derechos humanos. La idea fue homenajear a las víctimas de la última dictadura militar a través de baldosas confeccionadas por sus propias familias. La propuesta fue señalizar en cada barrio los lugares donde vivieron, estudiaron, trabajaron, militaron, o fueron secuestrados los detenidos desaparecidos durante el terrorismo de Estado.

“A partir de la experiencia de Almagro, empezamos a formar Barrios por la Memoria en lo que es el viejo Morón (Morón, Ituzaingo, Hurlingham). Éramos un grupo de militantes de los 70 que nos conocíamos y conformamos ese grupo. Empezamos a poner las primeras baldosas en Morón y luego en Ituzaingo”, cuenta Armando “Paco” Cernadas, miembro de Asociación Memoria y Lucha (AMyL).

Hay 57 desaparecidos en Ituzaingo y alrededor de 440 sumando Morón y Hurlinghan. Muchos de ellos tienen sus baldosas conmemorativas que reivindican su militancia y lucha.

Paco recuerda distintos sitios de Ituzaingo donde se colocaron baldosas y a quienes homenajean: Particularmente de Ituzaingo recuerdo la de Silvia Bottarini, que está en Bacacay y Rojas. Esa baldosa se levantó porque ahí se hizo un edificio e hicieron una vereda nueva”.  En el 2010 se colocó la placa conmemorativa de Silvia Bottarini y Enrique Diecidue, asesinados el 23 de Marzo de 1978. Alrededor de 300 personas asistieron a la colocación de la baldosa, entre ellos autoridades municipales y Nora Cortiñas, Rosita Steinberg y Delicia Córdoba, Madres de Plaza de Mayo, Línea fundadora. El evento fue declarado de interés municipal.

Paco también menciona la de la familia Ovejero, ubicada en la calle Peredo, casi llegando a José María Paz. Se trata de María Cristina Ovejero de 28 años, quien fue secuestrada en su domicilio de la calle Peredo  el 18 de Octubre de 1976, Liliana Castillo Barrios que se encontraba embarazada de 5 meses, y Héctor y Angélica Ovejero, también secuestrados. La baldosa estuvo a cargo del gobierno municipal, a través de la Dirección de Derechos Humanos y  vecinos del barrio Villa Irupé. También estuvieron presentes familiares, amigos, compañeros de detención y Nora Cortiñas, cofundadora de la Madres de Plaza de Mayo y posteriormente Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

En la vereda del colegio N° 30, en la calle Las Heras (entre Mansilla y Olazábal) también hay una baldosa que recuerda a ex alumnos primarios de esa institución que fueron desaparecidos en la dictadura. La particularidad de esa baldosa es que fue íntegramente confeccionada por estudiantes primarios que asisten actualmente a esa escuela.

Pero no es la única baldosa hecha por alumnos: Hay una baldosa que hicimos el año pasado nosotros, como municipio de Ituzaingo, junto a los estudiantes secundarios del distrito, para conmemorar la Noche de los lápices, que está en la plaza San Martín, del lado sur. Hay un monumento donde está la placa de los desaparecidos; están todos los nombres y nosotros hicimos la baldosa para los cinco estudiantes secundarios desaparecidos de Ituzaingo,  junto a sus familias y los estudiantes secundarios actuales”, cuenta Aldana Ríos, directora de Promoción de Derechos y Memoria de Ituzaingo.

Ante la pregunta del diario La Ciudad sobre la elección de las baldosas que se colocan, Ríos responde: “Las baldosas son producto de una investigación sobre los desaparecidos del barrio, o en homenaje a algún compañero. Por lo general los organismos de derechos humanos de zona oeste se encargan de convocar a las familias para que puedan autorizar la confección de la baldosa y participen en ella. Se construye colectivamente, como en el caso de la baldosa de la plaza San Martín donde participaron también los alumnos actuales del colegio”.

En Vilela y Arequipa, justo en la puerta de la que fuera su casa, reposa la baldosa en homenaje a Rosario Laureano Aredez, secretario del sindicato del cuero detenido desaparecido el 21 de Marzo de 1976. En Udaondo está  la de Fernando Torrez, militante de Montoneros secuestrado el 22 de Septiembre de 1976. Enfrente del puesto de diarios que está pegado a las vías del tren Sarmiento, del lado sur de Ituzaingo, se ubica la baldosa de Carlos Alberto Banylis, chofer de Transportes del Oeste que había sido miembro de la comisión interna. Él fue secuestrado y posteriormente desaparecido por la Triple Alianza.

Hay más baldosas; son alrededor de 15 en total. Hay más desaparecidos que aparecen simbólicamente a través una placa de cemento que dice su nombre, que cuenta su historia, que lo reconoce y lo revive para que todos lo vean. Baldosas construidas por sus hijos, por sus nietos, por sus compañeros, por desconocidos que lo recuerdan aún sin haberlo visto, pero que entienden que hay tres palabras que no pueden quedar en el olvido: MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.

 Por Daniela Yacub.

 

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