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A 30 años de democracia, La Renga en Plaza de Mayo vuelve a reafirmar su compromiso con las Madres

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Sorprendió ver la barba incipiente de Gustavo “Chizzo” Nápoli y su voz cavernosa liderando a La Renga a centímetros de Cristina Fernández. La fiesta de la Democracia, señores. Y La Renga tomó partido. ¿Kirchnerista? No, argentina. Es la fiesta de la Nación toda y, justo cuando de Democracia se habla, apareció una de las bandas que siempre estuvo del mismo lado de la mecha.

La banda que lidera Chizzo arrancó un mini show poderoso y potente con “Tripa y Corazón”, un tema de los más viejitos. Después apareció “La Montaña Roja” de “Truenotierra” y “La Razón Que Te Demora”, de “Detonador de sueños”. A medida iban pasando los temas la monada se iba agitando y banderas con la clásica estrella iban ganando la noche. Sí, por un momento La Plaza se convirtió en una ceremonia en honor al “73“.

Los últimos tres temas apelaron a lo más “viejito” de la banda, con “Lo Frágil de la Locura”encabezando y seguido por un clásico de “La Esquina del Infinito”. “El Rey de la Triste felicidad”culminó el mini show que brindó la banda. “El Final es en donde partí”, tema donde Chizzo en lugar de decir “Déjame ver que hay para saborear esta vuelta, la carta no está siempre a tu alcance en los matutinos”, tiró un “Déjame ver que hay para saborear esta vuelta, 

Una media hora donde el power-trío de Mataderos demostró que se jugó por sus convicciones. Más allá del yeite de la Claringrilla, lo cierto es que La Renga no hizo más que pararse en la misma vereda que hace años: la de la Democracia y los Derechos Humanos. Nada nuevo bajo el sol, pero quizás nunca manifestado tan claro y tan jugado.

Ya se ha sabido jugar apoyando cuanta causa haya, incluso cuando tocaron en Zanón, la fábrica recuperada de Neuquen en 2011, bajo el lema de “La Renga toca en Zanón ‘El rock es compromiso (La seguridad la hacemos entre todos y todas)’ ” o, cuando en 1997 subieron a las Madres de Plaza de Mayo al escenario de Ferro en épocas de “La Esquina del Infinito”.

Ahora, La Renga sabe que luego de esta actuación vendrá el clásico “La Renga se vendió”, “dejó sus convicciones”, “Ahora La Renga es K” y demás cosas. La banda lo sabe y, una de dos, o le importa poco o la bandera a levantar es demasiado pesada y carga tanta responsabilidad que no importa el que dirán.

Cómo dicen Los Redondos, hay que fijarse de qué lado de la mecha se encuentran. Y La Renga, siempre, pero siempre, estuvo del mismo lado. Para algún desprevenido, ojo.

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